Entrevista 2026 a Laoshi Oliver

  1. ¿Recuerdas el primer momento en que el Kungfu entró en tu vida y supiste que no sería solo una práctica física?

Sí. No fue un golpe ni una forma lo que me atrapó, sino el silencio que quedó después del movimiento. Ese día comprendí que el cuerpo solo era la puerta; lo que esperaba detrás era una transformación que no podía dejar de conseguir.

 

  1. ¿Qué te llevó a comprometerte con el camino tradicional en una época donde lo moderno y lo rápido domina?

Porque lo rápido pasa y lo moderno envejece. La tradición, en cambio, respira con los siglos. Elegí lo que no necesita justificarse ante el tiempo.

  1. Perteneces a varios linajes: ¿cómo se honra correctamente cada herencia sin mezclarlas ni diluirlas?

Tratándolas como ríos distintos cuyas aguas utilizo por separado.

En mi cuerpo no se confunden; en mi corazón se respetan. Cada linaje habla con su propia voz cuando llega su momento.

  1. ¿Qué significa para ti la palabra linaje más allá de la técnica?

Linaje es memoria viva. Es practicar sabiendo que mis manos continúan el gesto de alguien que ya no está, pero que aún respira a través de mí.

  1. ¿Cuál fue la enseñanza más dura que recibiste de uno de tus maestros y por qué era necesaria?

Aprender a esperar sin recibir nada.

Era necesaria porque el Kungfu no se entrega a quien lo desea, sino a quien puede sostener el vacío sin marcharse.

  1. En tu experiencia, ¿qué diferencia a un practicante sincero de alguien que solo “colecciona estilos”?

El sincero se queda cuando ya no hay nada nuevo que conseguir para seguir perfeccionando.

El coleccionista se va cuando el camino empieza a pedirle algo a cambio.

 

  1. ¿Hay un principio común que hayas encontrado en todos los estilos tradicionales que representas?

Sí. Cuando el movimiento es honesto, todos los estilos hablan el mismo idioma.

 

  1. ¿Cómo sabes cuándo un alumno está listo para recibir una enseñanza profunda y no solo una forma externa?

Cuando deja de preguntar cuándo aprenderá algo nuevo y empieza a entender como profundizar en lo más simple, que suele ser lo más complicado.

 

  1. ¿Qué se pierde cuando el Kungfu se enseña sin contexto cultural, ético y espiritual?

Se pierde el alma del kungfu.

El cuerpo se mueve, pero el espíritu no despierta.

 

  1. Hoy muchos buscan eficacia inmediata: ¿qué les dirías sobre el valor del tiempo y la repetición silenciosa?

Les diría que el bambú no crece más rápido porque lo mires con impaciencia.

Crece porque sus raíces trabajan en silencio.

 

  1. ¿Cuál es el error más común que ves en la práctica del Kungfu tradicional hoy en día?

Compararlo con otras artes marciales y a partir de ahí juzgarlo. El Kungfu tiene su propio espíritu y forma de ser entrenado.

 

  1. ¿Cómo equilibras la fidelidad a la tradición con la realidad del practicante moderno?

No adapto la tradición: adapto la forma de enseñarla.

El camino sigue siendo el mismo, aunque el caminante haya cambiado.

 

  1. ¿Qué papel juega el gongfu interno en tu entrenamiento diario actual?

Es el centro.

Sin trabajo interno, el movimiento es fuerte pero vacío, como un árbol sin savia.

 

  1. ¿Hay una práctica que sigas haciendo aunque nadie la vea ni la valore externamente?

Muchas.

Las más importantes son siempre las que nadie aplaude.

 

  1. ¿Qué cambió en tu forma de entrenar cuando pasaste de alumno a maestro?

Entrené con más humildad.

Porque entendí que enseñar no eleva: desnuda tus carencias.

 

  1. ¿Qué responsabilidad siente alguien que porta y representa linajes antiguos?

Transmitir claro, sin ego, como se recibió.

 

  1. ¿Cómo manejas el ego dentro de un arte que, mal entendido, puede inflarlo fácilmente?

Recordando cada día lo poco que sé.

El Kungfu auténtico reduce al hombre hasta dejar solo lo esencial.

 

  1. ¿Qué cualidades humanas buscas formar antes que la habilidad marcial en tus alumnos?

Paciencia, compromiso, superación, respeto, humildad y honestidad.

Sin ellas, la habilidad es peligrosa.

 

  1. ¿Crees que el Kungfu tradicional puede sobrevivir sin perder su esencia? ¿De qué depende?

Depende de maestros que prefieran pocos discípulos sinceros antes que muchos seguidores vacíos.

 

  1. ¿Qué diferencia hay entre enseñar técnicas y transmitir un camino?

La técnica se copia.

El camino transforma.

 

  1. ¿Qué parte del entrenamiento tradicional suele ser la que más hace abandonar a los alumnos?

La repetición sin recompensa inmediata.

Ahí es donde empieza el verdadero aprendizaje.

 

  1. ¿Hay enseñanzas que solo pueden transmitirse con el ejemplo y no con palabras?

Casi todas.

El cuerpo habla donde la lengua miente. A diferencia del cuerpo, las palabras pueden adornarse, ocultar o engañar

 

  1. ¿Cómo reconoces a un verdadero maestro, incluso aunque no muestre grandes habilidades externas?

Por la calma que genera a su alrededor.

Donde hay orden interior, el caos no se impone.

 

  1. En tu recorrido, ¿hubo un momento de duda profunda? ¿Qué te hizo continuar?

Sí.

Continué porque entendí que dudar también es parte del camino, siempre que no abandones la práctica.

 

  1. ¿Qué lugar ocupa la ética marcial (wude) en tu enseñanza cotidiana?

Es la raíz invisible.

Sin ella, el arte se convierte en violencia refinada.

 

  1. ¿Cómo debería entrenar alguien que desea preservar el arte y no solo usarlo?

Como un guardían, no como un consumidor.

Entrenar para servir al arte, no para servirse de él.

 

  1. ¿Qué consejo darías a quienes comienzan tarde en el camino marcial?

El tiempo no es el enemigo.

La prisa sí.

 

  1. Si solo pudieras transmitir una enseñanza a la siguiente generación, ¿cuál sería?

Practica cada día como si el arte pudiera desaparecer mañana.

 

  1. ¿Qué te sigue enseñando el Kungfu hoy, después de tantos años de práctica?

Que aún debo escuchar mejor, moverme menos y comprender más.

 

  1. Cuando mires atrás, ¿cómo te gustaría que se recordara tu legado como maestro?

Como alguien que no traicionó lo recibido, enseñó honestamente y ayudó a mis estudiantes a convertirse en la siguiente generación siendo buenas personas.

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